15 de febrero de 2010

LUZ CONTRA EL MIEDO

Decía el escritor que no soñamos con un terrible monstruo que nos atemoriza, soñamos con el temor mismo y este entonces se permite tomar la forma de un monstruo.

Creo que la oscuridad funciona de manera similar al sueño cuando este nos atemoriza. El temor se esconde en una invisibilidad que deja espacio para que la forma de nuestro miedo se adapte perfectamente a él.

En general, el miedo se alimenta de la indefinición de nuestro propio temor. Y cuanto más le dejamos crecer menos espacio nos dejamos para desenmascararle. O eso creo.

Hay que encender la luz.




Vito en NMTRIX

8 comentarios:

Camino dijo...

Encendamos la luz pues!
Me ha gustado mucho el post Javier (como siempre), porque me he sentido muy identificada.

Lala dijo...

Jajaja, me ha dao miedo hasta a mi, desde detrás de la pantalla, jajajaja!



Un beso


Lala

Berni dijo...

Te voy a confesar un terror infantil que sufrí una temporada siendo una niña:
Hubo una época en la que tuve mucho miedo de la oscuridad, debido a una mala experiencia que "me traumó" ( ETA ametralló el coche de un militar, que se estampó en la puerta del portal de mi casa. El militar y su conductor murieron).
Era tal el pánico que sentía, que ni siquiera tenía valor para sacar la mano por debajo de las mantas para encender la luz de mi mesita o abrir la boca para llamar a mis padres.
Me tapaba con la ropa de la cama hasta la cabeza y allí permanecía horas, dejando entrar el aire renovado "a bocanadas" para no asfixiarme... así hasta que me rendía el sueño...

BEATRIZ dijo...

¿Será que es el mismo miedo que toma distintas formas? mmmm interesante. Yo soñaba un hervidero de serpientes grises, resbalosas, todas en un hoyo moviendose hacia el exterior, esa es una sensación de terror, no solo de miedo, pero miedos debe haber a distintos niveles...creo, no sé.
Me ha gustado tu entrada, me voy pensando.
Un saludo grande Javier.

Raúl dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, javier. El miedo, es la indefinición en esencia.

Javier dijo...

El miedo forma parte de esa materia de la que estamos hechos. Nadie se salva. Me alegro de volver a leer tus palabas y de saber que sigues ahí, Camino. Espero y confío que te encuentres bien y que pronto podamos volver a disfrutar de tu simpatía y de tu provocador talento.

Da más miedo en los momentos previos, cuando aún no ha tomado forma y podemos ver el propio miedo guardado. ¿No te parece, Lala? Un abrazo.

Esta confesión, Berni, es tan estremecedora como magnífica. Se apodera, sin duda, del protagonismo de esta entrada y le da una categoría y dimensión insospechadas. Gracias por tan entrañable confesión y todo mi aprecio y admiración para ti.

En efecto, Beatriz, miedo y terror parecen ser distintas intensidades de una misma experiencia emocional. Yo también me quedo pensando. Gracias a ti.

Y una indefinición, Raul, que te roba la libertad. Gracias.

Ibrahim dijo...

El temor, creo, es la cara más visible del miedo. Es la expresión tácita de lo desconocido. Es una puerta al misterio de la introspección. El ser humano teme porque no sabe mirarse a sí mismo. Los miedos son bestias que seis bocas que existen en nuestro interior y exigen alimentación.

Un placer leerte, como siempre.

Saludos desde México

Javier dijo...

Como niños en un parque de atracciones y ante el túnel del terror, deseosos de entrar e inquietos por tener que hacerlo, la emoción que produce te atrae y repele en igual magnitud. Tienes razón, Ibrahim, sin duda el miedo es una puerta. Un camino.
Gracias por tus interesantes palabras.

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