5 de noviembre de 2017

TEMPS DE RAISINS JAUNES
































Un camino del otoño al otoño.
Pájaros amarillos
descienden de la luz
hacia la muerte líquida.
En la curva del agua
lenta caída a la consumación.
Como doradas uvas
para tiempo de nieve y escasez.


Lola Méndez



Les portraits
épuisés comme les jardins
en automne
gèrent leur passé fané

(Los retratos
consumidos como los jardines
en otoño
administran su pasado marchito)


Anise Koltz










Ghérasim Luca


Prendre corps

Je te flore
tu me faune

Je te peau
je te porte
et te fenêtre
tu m'os
tu m'océan
tu m'audace
tu me météorite

Je te clef d'or
je t'extraordinaire
tu me paroxysme

Tu me paroxysme
et me paradoxe
je te clavecin
tu me silencieusement
tu me miroir
je te montre

Tu me mirage
tu m'oasis
tu m'oiseau
tu m'insecte
tu me cataracte

Je te lune
tu me nuage
tu me marée haute
Je te transparente
tu me pénombre
tu me translucide
tu me château vide
et me labyrinthe
Tu me parallaxe
et me parabole

tu me debout
et couché
tu m'oblique

Je t'équinoxe
je te poète
tu me danse
je te particulier
tu me perpendiculaire
et soupente

Tu me visible
tu me silhouette
tu m'infiniment
tu m'indivisible
tu m'ironie

Je te fragile
je t'ardente
je te phonétiquement
tu me hiéroglyphe
Tu m'espace
tu me cascade
je te cascade
à mon tour mais toi
tu me fluide
tu m'étoile filante
tu me volcanique

nous nous pulvérisable
Nous nous scandaleusement
jour et nuit
nous nous aujourd'hui même
tu me tangente
je te concentrique
Tu me soluble
tu m'insoluble
tu m'asphyxiant
et me libératrice
tu me pulsatrice

Tu me vertige
tu m'extase
tu me passionnément
tu m'absolu
je t'absente
tu m'absurde


Je te narine je te chevelure
je te hanche
tu me hantes
je te poitrine
je buste ta poitrine puis te visage
je te corsage
tu m'odeur tu me vertige

tu glisses
je te cuisse je te caresse
je te frissonne
tu m'enjambes
tu m'insuportable
je t'amazone
je te gorge je te ventre
je te jupe

je te jarretelle je te bas je te Bach
oui je te Bach pour clavecin sein et
je te tremblante
tu me séduis tu m'absorbes
je te dispute
je te risque je te grimpe
tu me frôles
je te nage
mais toi tu me tourbillonnes
tu m'effleures tu me cernes
tu me chair cuir peau et morsure
tu me slip noir
tu me ballerines rouges

et quand tu ne haut-talon pas mes sens
tu les crocodiles
tu les phoques tu les fascines
tu me couvres
je te découvre je t'invente
parfois tu te livres
tu me lèvres humides
je te délivre je te délire
tu me délires et passionnes
je t'épaule je te vertèbre je te cheville
je te cils et pupilles
et si je n'omoplate pas avant mes poumons
même à distance tu m'aisselles

je te respire
jour et nuit je te respire
je te bouche
je te palais je te dents je te griffe
je te vulve je te paupières
je te haleine
je t'aine
je te sang je te cou
je te mollets je te certitude
je te joues et te veines
je te mains
je te sueur
je te langue
je te nuque
je te navigue
je t'ombre je te corps et te fantôme

je te rétine dans mon souffle
tu t'iris

je t'écris
tu me penses



















Tomar cuerpo


Yo te floro
tú me fauna

Yo te piel
yo te puerta
y te ventana
tú me hueso
tú me océano
tú me audacia
tú me meteorito

Yo te llave de oro
yo te extraordinario
tú me paroxismo

Tú me paroxismo
y me paradoja
yo te clavecín
tú me silenciosamente
tú me espejo
yo te enseño

Tú me espejismo
tú me oasis
tú me pájaro
tú me insecto
tú me catarata

Yo te luna
tú me nube
tú me marea alta

Yo te transparente
tú me penumbra
tú me translúcida
tú me castillo vacío
y me laberinto

Tú me paralaje
y me parábola
tú me de pie
y acostado
tú me oblicuo

Yo te equinoxio
yo me poeta
tú me baile
yo te particular
tú me perpendicular
tú me perpendicular
y sobradillo

Tú me visible
tú me silueta
tú me infinitamente
tú me indivisible
tú me ironía

Yo te frágil
yo te ardiente
yo te fonéticamente
yo te jeroglífico

Tú me espacio
tú me cascada
yo te cascada
a mi vez pero tú

tú me fluido
tu me estrella fugaz
tú me volcánica
nosotros nosotros
pulverizable

Nosotros nosotros
escandalosamente
día y noche
nosotros nosotros hoy
mismo
tú me tangente
yo te concéntrica

Tú me soluble
tú me insoluble
tú asfixiándome
y me liberadora
tú me pulsativa

Tú me vértigo
tú me éxtasis
tú me apasionadamente
tú me absoluto
yo te ausente
tú me absurdo

Yo te nariz yo te cabellera
yo te cadera
tú me asedias
yo te torso
yo pecho tu torso después te rostro
yo te corpiño
tú me olor tú me vértigo

tú deslizas
yo te muslo yo te caricia
yo te estremezco
tú me pasas por encima
tú me insoportable
yo te amazona
yo te garganta el vientre
yo te falda

yo te liguero yo te bajo yo te Bach
sí yo te Bach para clavecín senos y flauta
yo te trémula
tú me seduces tú me absorbes
yo te lucho
yo te riesgo yo te trepo
tú me rozas
yo te nado
pero tú me atorbellinas
tú me tocas tú me cercas
tú me carne cuero piel y mordida
tú me bragas negras
tú me zapatillas rojas

y cuando tú me tacón alto mis sentidos
tú los cocodrilos
tú los focas tú los fascinas
tú me cubres
yo te descubres yo te invento
a veces tú te libros
tú me labios húmedos
yo te libero y yo te delirio
tú me deliras y pasionas
yo te hombro yo te vértebra yo te tobillo
yo te pestañas y pupilas
y si yo no me omóplato ante mis pulmones
incluso a distancia tú me axilas

yo te respiro
día y noche yo te respiro
yo te boca
yo te paladar yo te dientes yo te uña
yo te vulva yo te párpados
yo te aliento
yo te ingle
yo te sangre yo te cuello
yo te pantorrillas yo te certidumbre
yo te mejillas y te venas

yo te manos
yo te sudor
yo te lengua
yo te nuca
yo te navego
yo te sombra yo te cuerpo y yo te fantasma

yo te retina en mi respirar
tú te iris

yo te escribo
tú me piensas





























“Echo en falta tantas cosas, que el sufrimiento se afina transformándose casi en algo placentero, adormecido por mi propia desdicha. Igual que un niño que juega mientras llora, hasta quedarse dormido entre lágrimas…”

Antonio Gala 
(El imposible olvido)





7 de diciembre de 2016

DESADUEÑÁNDOME

Traducirse
" Una parte de mí
es todo el mundo:
otra parte es nadie:
fondo sin fondo.
 
Una parte de mí
es multitud:
otra parte extrañeza
y soledad.
 
Una parte de mí
pesa, pondera:
otra parte
delira.
 
Una parte de mí
almuerza y cena:
otra parte
se espanta.
 
Una parte de mí
es permanente:
otra parte
se sabe de repente.
 
Una parte de mí
es sólo vértigo:
otra parte,
lenguaje.
 
Traducir una parte 
en la otra parte 
que es una cuestión 
de vida o muerte –¿será arte? "

Ferreira Gullar
(Brasil, 1930-2016)




















"Mientras está vivo, el amor está siempre al borde de la derrota".
Zygmunt Bauman




"
Fue la primera inmersión del día, aún de noche. Me lancé de espaldas y regresé bruscamente a la superficie girando sobre mí mismo mientras la oscuridad se desvanecía. Alta mar, marejada, frío, unos instantes desorientado. Las gafas se empañaron desdibujando la piel plateada del océano y el plomizo cielo. Las retiré para limpiarlas mientras me recuperaba de esa primera impresión que provoca el agua fría en la cara. Entonces sentí una luz a mi espalda y me giré. Eran los primeros rayos de sol en el horizonte, apareciendo y desapareciendo tras cada ola, un amanecer que me pareció ardiente, las crestas llenándose de brillos rojos y mi piel de un calor casi humano.

Así he despertado hoy, con la necesidad urgente de levantarme de este sueño para escribirte y, por primera vez, he podido alejarme de tu lado mientras dormías sin sentirme culpable. Ahora, aquí, frente al ordenador, quiero decirte algo, aunque no sé bien qué, porque todo cuanto ya te he dicho me parece insuficiente. Pero no encuentro palabras, me domina la urgencia por sumergirme en esta agua fría de tu ausencia, por estremecerme lejos de tu cama y extrañarte allí donde se confunden el día y la noche y se dibuja el horizonte luminoso donde fui capaz de presentirte mucho antes de que estrenaras esa camisa verde con la que apareciste en mi vida.

Como ya me ha sucedido antes otras veces, recuerdo haberme detenido un momento en la superficie para tomar conciencia de la fugacidad de tal belleza, de la grandiosidad del espectáculo que estaba presenciando y la generosidad de una naturaleza que se entregaba sin ningún reparo ni condición. Era afortunado. Soy afortunado.

Hoy, en esta época de mi vida con sabor a presentimiento y olor a jardín otoñal, siento que debo desadueñarme de todo lo que he guardado como si fuera mi tesoro escondido y corresponder a la generosidad de cuanto me rodea. Por eso te devuelvo a la libertad de no sentirte mía. Aunque nunca lo hayas sido. Aunque lo hayas sido siempre.

Volveré a tu lado ahora, de nuevo, y te abrazaré en tu sueño con una ternura limpia, sintiendo el regalo de tu calor y aguardaré paciente flotando en tu piel, como en aquel rayo de sol cálido, el momento en que te transformes en día.

"





26 de agosto de 2015

ITINERARIO PARA UN BOLERO






"

Cuando bailaba la rumba movía sus caderas con una ingravidez inusual. Deliberadamente. Hasta su falda intentaba inútilmente seguirlas. Su sonrisa de dientes generosos inundaba el aire y el sudor en su piel morena y lisa le hacía brillar intensamente en cada giro. Revelaba un tipo de intencionalidad rítmica entre canalla y angelical, un tipo de magia capaz de enamorar a cualquiera. Sin embargo, desde el primer instante, lo que le sedujo a él fue la sensualidad de sus movimientos a ritmo de bolero, la cintura en la mano y sus brazos resbalando por el cuello. Así aprendió a bailar con ella. Así fue hechizado.

Para los amantes de las nubes suele ser muy fácil identificar en ellas la presencia de formas reconocibles. Es un juego adictivo. Para los enamorados de una bailarina lo es identificar una melodía en cada uno de sus movimientos cotidianos. En este tipo de mirada proclive a la fantasía él aprendió a jugar con ella y consigo mismo.

Quizá la fuerza de aquella atracción se hubiera podido templar con la rutina de las horas y los días, si ambos hubieran estado juntos. Quizá la fascinación habría podido contagiarse de suficiente realidad como para alimentar otro tipo de sueños. Pero las ausencias insoportables y frecuentes, las distancias y los destiempos, no hacían sino incrementar el consuelo que encontraba en la ficción.









Por eso quizá, cuando estaba con ella y la idea de su partida se le hacía insoportable, recurría a un juego secreto y solitario. Al oír sus pasos del otro lado de la puerta intentaba imaginar que ya no estaba, que hacía tiempo que se había marchado y que aquellos sonidos los estaba evocando él mismo al recordarla. Su corazón creía que de esta manera sería más fácil para su memoria recuperarla de verdad cuando ya no se encontrase tras aquella puerta. 

La artimaña nunca logró el objetivo deseado, pero sí que consiguió entretenerle placenteramente en interminables órbitas alrededor de ella y sus recuerdos. Y confundirle.

Con todo, combinar percepción y deseo a voluntad es un juego que no resulta inofensivo. El desconcierto engendra una inercia extraña donde las certezas se desvanecen adquiriendo vida propia, independiente de la realidad y ajena a cualquier tipo de control. Si el amor por sí mismo ya es loco, en este caso la locura toma categoría de sentimiento y cualquier desenlace es posible. Pero por desgracia no tengo constancia del verdadero final de esta historia. En los datos que recojo se mezclan y confunden cada vez más los dos mundos hasta llegar a hacerse irreconocibles.

Por eso prefiero pensar que por suerte para él todo terminó en un bolero. Extraviado en un bolero y solo.

"




" Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores 
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz, 
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz, 
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y 
cintas que dormían en la lluvia. 
No quiero que tengas una forma, que seas 
precisamente lo que viene detrás de tu mano, 
porque el agua, considera el agua, y los leones 
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula, 
y los gestos, esa arquitectura de la nada, 
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro. 
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, 
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese 
pelo lacio, esa sonrisa. 
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino 
es también la luna y el espejo, 
busco esa línea que hace temblar a un hombre en 
una galería de museo. 
Además te quiero, y hace tiempo y frío. "

Julio Cortázar 
Poema, de Último round

5 de agosto de 2015

OBSESIÓN ESTIVAL


"Hoy
conocí a un genio en el tren
como de seis años de edad;
se sentó a mi lado y,
mientras el tren
corría por la costa,
llegamos al océano.
el niño me miró y me dijo:
el mar no es nada bonito.

fue la primera vez
que me di cuenta
de ello."


Charles Bukowski 
Conocí a un genio




Eduardo Estéllez




Me atraen las vías del tren. El dibujo del tiempo en la madera que las une, ese punto del horizonte donde las paralelas se juntan, verlo pasar de cerca y su estallido. Voy a verlo con frecuencia. No sé muy bien porqué, quizá por el hecho de saber que en el infinito están conectadas a tu estación o por esa fascinación que me produce el imposible equilibrio entre el movimiento lleno de vida de tanto hierro y la quietud de sus raíles y travesaños. Se acerca el tren a lo lejos y tengo la impresión de que permanece parado. Aparenta un improbable: silencio y quietud. Después, desde un punto impreciso, quizá desde la curva donde están los restos de la fábrica de cemento o desde el tercer nido de cigüeñas, se hace evidente que empieza a tomar velocidad, más y más y más, hasta que explota en un estruendo terrible que apenas dura un instante. Se ha ido, cuando quieres darte cuenta se ha ido para siempre, sin tiempo para los detalles. Sólo queda el viento y quizá la vaga impresión de haber visto a algún viajero. Tengo que esperar al siguiente.

Algo similar me sucede con las vacaciones. En un principio parece que no van a llegar nunca, meses y meses lejos, detenidas. Hoy, sin embargo, se precipitan a una velocidad que escapa a mi control. Como casi no puedo recordar las de otros años, acaso hechos puntuales, temo que en un instante estas hayan escapado de nuevo sin remisión al purgatorio de las imprecisiones.

Así, como con tantas otras cosas, me desenvuelvo cada día con dificultad entre la quietud de los acontecimientos y su arrolladora velocidad, entre la precisión milimétrica de cada detalle y la vaga impresión de lo que no alcanzo a ver. Entre el significado y sus acepciones, entre las medias verdades y las medias mentiras. Construyo una ensoñación cada día y una realidad cada noche. En esa imprecisa línea de tiempo creo sobrevivir y desde ella reconocerme, reconocerte y hablarte. 

Pronto iremos de vacaciones o, quizá, no me di cuenta, ya hayamos regresado:



Bajo una hoja seca de alcornoque, junto a la carretera, en el camino por donde paseamos juntos el pasado domingo, encontré un minúsculo escarabajo verde claro de cuerpo inmóvil y antenas nerviosas que producían en el aire una nota lejana, apenas audible, en la que creí identificar distintas escalas de un do mayor. Levanté la cabeza y sentí el viento frío en la cara y el incremento progresivo de su volumen. Después me pareció escuchar el susurro de tu nombre en una voz extraña. Quise mirar pero no pude.

Sin una causa aparente, en un momento de distracción, intuí que debía de tomar una decisión y que lo mejor era volver. Me arropé dándome la vuelta y volví a dejarme llevar de regreso por ese camino que se antojaba cálido y dulce. 

Enseguida vi el techo ocupado por las golondrinas. Esas que te asustan. A través de uno de los poros de la mosquitera blanca franqueé la puerta entreabierta y me colé hasta la cocina. Estabas fumando distraída frente a la taza de café caliente, delante de esa luz limpia del este que tanto inunda tus mañanas; con la otra mano entretenías tu mirada en el móvil mientras el humo de ambos se unía en el aire humedeciendo la ceniza con el aroma de tu pelo negro y mojado. Todo el espacio de contraluz que alcanzaba mi mirada se llenaba de dibujos y sombras cambiantes que iban creciendo hasta transformarse en una nube gris desdibujando tu contorno. En ese momento levantaste la cabeza como si yo hubiera hecho algún ruido, miraste sin verme y yo pude ver tus ojos.

Los primeros rayos de sol me despertaron y la cálida placidez de acabar de verte me hizo sonreír. Al instante fui al papel para dejar constancia de mi sueño antes de que se esfumara de la memoria. Así podría contártelo hoy. Así.



Hoy hemos hecho las maletas como si no fuéramos a volver y nos miramos tímidos, ilusionados, despacio, porque no queremos que este tren pase de largo rápidamente sin que antes cada nuevo instante haya quedado atrapado entre estas vías que conectan nuestros sueños. Mañana, desharemos las maletas como si ya hubiéramos vuelto.





Ruben Velez




"No, no es la solución 
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy 
ni apurar el arsénico de Madame Bovary 
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita 
del ángel con venablo 
antes de liarse el manto a la cabeza 
y comenzar a actuar. 

Ni concluir las leyes geométricas, contando 
las vigas de la celda de castigo 
como lo hizo Sor Juana. No es la solución 
escribir, mientras llegan las visitas, 
en la sala de estar de la familia Austen 
ni encerrarse en el ático 
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra 
y soñar, con la Biblia de los Dickinson, 
debajo de una almohada de soltera. 

Debe haber otro modo que no se llame Safo 
ni Mesalina ni María Egipciaca 
ni Magdalena ni Clemencia Isaura. 

Otro modo de ser humano y libre. 

Otro modo de ser."


Rosario Castellanos 
Meditación en el umbral





¡ Felices vacaciones !

3 de junio de 2015

SEQUOIA DE TURMALINA NEGRA





“El cielo está también en el río; cuando una nube cruza
sobre la luna la veo pasar en el agua “ 



El libro de jade 
Judith Gautier


"No hay peor
infierno
que
recordar
vívidamente
un beso
que nunca ocurrió." 


Richard Brautigan







"

En este punto, quisiera reparar en un hecho que considero oportuno.



Como sabes, algunos acontecimientos trascurren como una partitura musical, elementos medidos y atrapados en un pentagrama para ser interpretados, otros son realmente música, con mayúsculas. Por fortuna he vivido algunos de estos y los recuerdo irrepetibles y fugaces, como si surgiendo y desapareciendo casi al instante dejaran un rastro intangible de efímera seducción. No hay en esta revelación estética un lugar para el realismo o para cualquier otra realidad distinta a aquella que intuyo fue reservada a los dioses, su propia esencia. La primera infancia quizá, o aquella dimensión íntima y atemporal de las conciencias libres. 

Fue el dieciocho de mayo. Sobre el escenario se elevaba una inmensa columna negra, esbelta y luminosa, que empequeñecía la figura situada sobre la tarima, la de Vladimir Ashkenazy que ya esperaba mientras convocaba el silencio de la sala. Desde arriba hasta abajo, como una cascada, como un tronco, caía brillante y limpio su cabello fundiéndose, antes de llegar al suelo y sin límites claros, con el negro vestido de raíces ocultas. Era una sequoia gigante de brillante turmalina negra. Un tótem seductor e hipnótico. Sólo una fina línea blanca escapaba a la oscuridad uniforme y a la quietud cimbreante de ese fondo oscuro, el brazo que sujetaba el arco y que como una serpiente en el agua, como un ala sin plumas, se movía intentando mantener un vuelo imposible sobre el cielo de un Olimpo reservado a Sibelius. Hablo de la violinista Akiko Suwanai. Después el sonido. Pero para ello no tengo palabras.






En otra ocasión ordenaba fotografías antiguas cuando encontré una de Tortuguero. Era una cascada en alguno de sus ríos salvajes y bajo el agua sonreíamos felices, tú y yo, con una cortina de brillos en la cara, como si buceásemos en un mar de sol atrapado en papel de celofán. Por unos segundos quedé ensimismado con el deteriorado color de la imagen pero luego me deslicé, inconscientemente, a través de su profundidad. En un determinado momento, en un preciso instante que no recuerdo, empecé a sentir por la espalda y la cabeza el peso frío del agua y la dificultad para respirar y abrir los ojos y la ropa se me empezó a empapar mientras oía su estruendo chocar escandalosamente contra nuestras sonrisas. Me agarrabas de la mano con tanta fuerza que tu emoción surgía locuaz trascendiendo aquel instante a través de un tiempo, hoy lo sé, que volvería a mi mano otras muchas veces, como ahora. Y recordé todas aquellas innumerables veces en que había recordado la fuerza de tu mano en la mía.

Para mí, para cuantos como yo somos capaces de viajar a través de dimensiones inverosímiles, el concepto de realidad es mucho menos evidente de lo comúnmente aceptado y mucho más apasionante. 

Por eso, precisamente, podría haber empezado hoy diciéndote que acabo de llegar de Costa Rica otra vez y que me ha encantado bañarme en la cascada del Arenal, aquella en la que debimos de estar juntos entonces, que el agua estaba aún más fría, que el tono timbrado de tu sonrisa se mantiene intacto y que esta vez no me has arañado al resbalar sobre el musgo, tengo la fotografía que lo demuestra, la ropa empapada con tu abrazo de despedida marcado en la espalda y la nariz quemada por el sol. Y lo hago, te lo digo de nuevo, aunque todos insistan en que te fuiste para siempre hace tiempo, porque ellos en su limitada ensoñación de realidad ignoran cualquier cosa que no esté al alcance de sus manos.






La realidad, al fin, está en el interior. Como la locura que duerme, como la sequoia negra de turmalina. Aquel pelo negro y brillante cayendo en cascada desde una altura inalcanzable hasta tu sonrisa y la mía. Empapándonos de agua hasta la emoción y llenando de música nuestras manos desde el Stradivarius en las ramas del árbol de Akiko. En aquel tiempo tú no habías nacido aún, o no eras tú. Hoy es tu cumpleaños. 

Muchas Felicidades.

"




" Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. 

Clarice Lispector 
Es allí a donde voy, de Silencio










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