6 de abril de 2010

DISQUISICIONES CON MARTIN, A PROPÓSITO DE BERNI

Mi admirada Berni insiste últimamente en su rincón sobre este tema de la violencia, tan de actualidad siempre. Me apasiona y no puedo evitar elucubrar sobre él y ahora, por mor de Rojas Marcos, tampoco compartirlo. Tomadlo como una invitación a una reflexión compartida.


"El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro." (Martin Luther King)

Aparentemente y por alguna razón que se me escapa, Martin, el canibalismo parece estar más relacionado con el nivel de desarrollo de los pueblos que la violencia misma. De hecho, esta es capaz de adaptarse en las sociedades más avanzadas, como si fuera un virus, para adoptar formas muy sofisticadas.

En mi opinión, la violencia en nuestro medio surge como una reacción a la frustración, el sufrimiento y la impotencia derivado de una concepción del mundo donde las expectativas y las prioridades se encuentran muy alejadas de la realidad. Porque esa realidad ya no es, no nos llega directamente de sus auténticos protagonistas sino que viene filtrada y dirigida por un intermediario mediático cuyo fundamento no está basado en el hombre como ser humano, sino como mero consumidor.

Los que nos dedicamos a la atención de pacientes tenemos algunas evidencias de todo ello. Estas son algunas aportaciones personales. Por un lado esta sociedad hedonista y autocomplaciente que le vende al enfermo unas expectativas sobre los resultados que no son reales y que nos obligan a intentar reconducir adecuadamente en nuestras consultas, primer elemento de frustración. Y no me refiero sólo al mundo de la cirugía plástica. Por otro lado el sistema sanitario público o la compañía privada que se responsabilizan de la atención y que son auténticas empresas que movilizan una cantidad inmensa de recursos económicos en este tema de tan honda sensibilidad social. Por ello, en busca de esos beneficios, políticos o económicos o ambos, publicitan grandes y modernos centros con avanzados y sofisticados sistemas sin que se atiendan adecuadamente los recursos humanos imprescindibles para su correcto funcionamiento, despropósito que genera importantes discrepancias entre expectativas y resultados. Los centros, donde se desarrolla nuestro día a día, están conducidos por personal “de confianza” que se deben a una disciplina de resultados muy lejana a la de aquellos que nos situamos a la cabecera del paciente y que se cuidan de disimular mediante una antigua herramienta, desposeer al empleado de cualquier tipo de poder, transformándolo en vulnerable y sumiso. El paciente puede presenciar atónito cómo el personal que le atiende se solidariza con él ante una reclamación, con una actitud de absoluta impotencia, como si ambos estuvieran del mismo lado del problema. O, en otras ocasiones, es el personal quien presencia sorprendido cómo el paciente se somete a las campañas publicitarias aceptando chantajes emocionales que aprovechan al sistema en detrimento de ellos o de su seguridad.

En este ecosistema, Martin, el “piel con piel” con el paciente genera no pocas frustraciones. La insatisfacción y la violencia que todo esto conlleva es más que palpable, no se trata tan sólo de un caldo de cultivo, se trata de una infección en toda regla.

Adivino ciertos paralelismos en otros ámbitos. Pero tranquilos, a pesar de todo ello, el bien avanza.


3 comentarios:

Lala dijo...

Está claro, la frustración genera violencia.
Y la frsutración quién la genera?
Pues todo eso de lo que se habla en el texto y tooooodo lo demás, la forma en que nos venden la vida.


Un beso


Lala

Berni dijo...

Me ha gustado mucho tu análisis particular sobre la frustración y la violencia de los usuarios de los sistemas sanitarios (tanto público como privado).

Los opresores siempre están ahí, generando llagas sangrantes con la excusa de intentar sanear el cuerpo enfermo del sistema, y salvar la infección generalizada, aplicando tiritas y apósitos de contención que sólo sirven para remachar chapuceramente las DOLOSAS y dolorosas flebotomías, fruto de su incompetencia "terapéutica".
Las heridas sólo producirán más infección si no se tratan con los AB apropiados.
Cuando la fiebre haga convulsionar el sistema y este se quiebre definitivamente, me pregunto qué harán las brillantes mentes pensantes...

Por cierto, lo de "admirada" me ha hecho sonrojar...
No soy merecedora de semejante entusiasmo.
:)
Saludos.

Javier dijo...

No estoy seguro de donde se encuentra el o los orígenes de la frustración, Lala. Lo que sí he observado es que sus niveles aumentan si lees los periódicos, ves la televisión e intentas analizarlo todo desde la coherencia. Gracias por pertenecer a la parte amable de la vida y estar presente.

Admirada sin condiciones, Berni. Sé que lo que comento sólo se entiende desde la propia experiencia dentro del sistema. Me resulta especialmente valiosa tu opinión. Gracias por todo ello.

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