4 de mayo de 2010

RAÚL BRANDÃO

" Soy un simple espectador de la vida, que no intenta explicarla. No afirmo ni niego. Hace mucho que huyo de juzgar a los hombres, y, a cada hora que pasa, la vida me parece o muy complicada y misteriosa o muy simple y profunda. No aprendo a morir, desaprendo a morir. No sé nada, no sé nada, y no saldré de este mundo con la convicción de que no es la razón ni la verdad las que nos guían: solamente la pasión y la utopía nos llevan a conclusiones definitivas. El papel de los locos es el más importante en este desconsolado planeta, aunque los demás intenten corregislos y canalizarlos… Por eso comprendo que es tan difícil aseverar la precisión en un hecho cómo juzgar a un hombre con justicia. Todos los días cambiamos de opinión. Todos los días somos empujados a kilometros de distancia por cualquier cosa delirante, que nos lleva a lugares desconocidos. Siempre sucede que, pasados unos meses desde lo escrito, me llega la duda y el vacío. Siento que ya no me pertenece. Es por ésta razón que no condeno ni explico nada, y huyo antes de descender a mi interior, para que no reconozcan con asombro que soy irracional – de esa forma no discrimino lo que creo y lo que no, y compruebo lo que me pertenece y lo que pertenece a los muertos. "

Raúl Brandão
Memorias (fragmento)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Posiblemente la solución, o por lo menos parte de ella, consistiría en no perder tanto tiempo con juicios de valor, y actuar con fuerza, decisión, valentía; pero actuar de verdad y no dedicarnos a juzgar el mundo desde la vanidad de nuestro egocentrismo

Javier dijo...

Difícil pero cierto. Tenemos mucho que aprender.
Gracias.

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