18 de junio de 2010

ADIÓS A SARAMAGO


"Como todo, las palabras tienen sus qués, sus cómos, sus porqués. Algunas, solemnes, nos interpelan con aire pomposo, dándose importancia, como si estuviesen destinadas a grandes cosas y, ya se verá más tarde, no son nada más que una brisa leve que no conseguirá mover un aspa de molino, otras, de las más comunes, de las habituales, de las de todos los días, acabarán teniendo consecuencias que nadie se atrevería a pronosticar, no habían nacido para eso y, sin embargo, sacudieron el mundo".

(De "Caín")



"No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona".


3 comentarios:

Cuarentañera dijo...

Las grandes mentes no deberían marcharse nunca porque perdemos todo lo que les quedaba por mostrar.
Besos

Jezabel dijo...

Snif
Besos

E. C. Pedro dijo...

Javier, quiero tanto a Saramago que le seguiré insistiendo en que continúe con la fabulosa vena creativa que estaba manejando en "El viaje del elefante", que me reconcilió con su narración. En la medida en que no conozco algunas obras suyas, hay un aspecto de su producción que sigue literalmente vivo. Un abrazo.

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