19 de julio de 2010

ENTROPÍA DE LA AUTOESTIMA. ELUCUBRACIÓN VERANIEGA.


"El esfuerzo por mantener la autoestima lo imagino como un dificilísimo número circense en el que un malabarista consigue mantener en equilibrio, uno sobre otro, una nutrida serie de argumentos a favor de uno mismo, en contra de la gravedad, del desorden, de la entropía. Bastaría un leve toque externo para que toda esa frágil construcción se desplomase. Y es que el afecto por uno mismo se sustenta en delicados e inestables mecanismos que tienden a la pérdida de calor y son, por lo tanto, consumidores netos de energía.

Pura física. Todo el mundo sabe que si juntamos dos cuerpos con distinta temperatura, uno caliente y otro frío, el caliente se enfriará y el frío se calentará. Nadie contempla la posibilidad de que, aun manteniendo la energía total, el frío aumente su pérdida de calor a costa de calentar más al caliente. Y es que en la naturaleza todo ocurre en una dirección determinada. Una aparente obviedad.

En lo que al amor propio se refiere, el calor que genera el reconocimiento que nos brindan los demás es un elemento energético primordial y muy en particular el que proviene de aquellos a los que más valoramos. Es muy difícil amarse a uno mismo adecuadamente cuando aquellos a los que más amas no te aman o cuando te tratan con ese frío tacto del desprecio. En este momento es inevitable hacer mención de la pertinaz crisis y del paro y de la clásica salida del amor por la ventana cuando la pobreza llama a la puerta.

En efecto, cuando el resentimiento o el desamor se acercan, la tendencia a la natural entropía que ello provoca zarandea inevitablemente la autoestima. Pero cuando ese desprecio procede de un ser querido -qué decir si es de la persona que más te importa- el efecto puede ser devastador.¡Pobre autoestima!

Otros ejemplos. El de la manzana podrida que hace pudrirse a las otras compañeras de cesto obedece a esa misma tendencia natural al desorden del sistema, ninguna manzana podrida parece haberse curado nunca al contacto con las sanas; o el conocido refrán “dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición”, que sin embargo no parece establecer adecuadamente la obligada direccionalidad del cambio en el sentido de ese incremento entrópico, tendencia que sí queda perfectamente reflejada en la conocida ley llamada “del mínimo esfuerzo”.

Con el mal pasa algo parecido. Educar en la maldad, el resentimiento, el egoísmo, etc. es muy fácil pues requiere un consumo de energía mínimo y el sistema se autoalimenta y potencia automáticamente con muy pocas fisuras, como en el ejemplo de las manzanas. Imaginen, en cambio, lo dificultoso, vulnerable, incluso agotador, que puede llegar a ser el sistema encaminado a educar en el esfuerzo, la bondad, la disciplina, el orden... No hay más que mirar alrededor y observar los complejos mecanismos que ha tenido que diseñar la sociedad para establecer y fomentar el bien y compararlo con la innecesaria organización que exige la poderosa maldad.

Pues bien, cuando la autoestima se resiente, cuando tiende al desorden, el estímulo que impulsa a reestructurar nuestra posición respecto de los demás y de nosotros mismo, la emoción que provoca el desamor, no es en ese momento un buen compañero de la inteligencia –inteligencia emocional-, porque la "entropía emocional" pone en marcha una serie de cascadas que desequilibran el juicio y desdibujan las referencias. Autodispersión y fragilidad. Tampoco yo lo entiendo.

En esta situación tan difícil a la que me refiero, se hace necesario mantener la calma y mejorar nuestra reputación ante nosotros mismos antes de tomar cualquier drástica decisión y, para tan ardua tarea, pudiera ser aconsejable empezar por hacerle cosquillas a la vida. Esta es una actividad que tiende al orden lo cual, y dado que estamos en verano, nos permite aprovechar el calor para generar risa, un antídoto entrópico beneficioso para momentos de caos.

En resumen y como colofón a este rollo, que paséis unas muy felices vacaciones y que en ellas podáis reír hasta llenar de energía vuestra autoestima. Quien lo necesite. Como yo.

Es mi deseo."



6 comentarios:

Berni dijo...

Bravo por la entrada, Javier. Me viene de perlas, como sabrás...
De toda esta magnífica reflexión quisiera reseñar dos hechos que para mi resultatan inquietante y complejo el primero, e irrebatible el segundo:
1)Que el mal obstente tantísimo poder, y que el ser humano aprenda y persevere en repetir sus efectos con tal facilidad.
2)Mantener la calma en situaciones de desastre emocional. Es esencial dejar que el cazo se enfríe un poco para no quemarnos al tomarlo por el asa cuando tratamos de retomar las riendas en la devacle sentimental. y si es haciendo cosquillas a la vida mucho mejor.

Toma nuevos aires, sáciate de ilusión y sosiego y "jartete" de reír en tus vacaciones, si es que las empiezas en estos días.
Queda todavía bastante para que pueda disfrutar de las mías, pero ya he comenzado a reír de nuevo.
Gracias por el post estupendo.
Un caluroso abrazo.

Javier dijo...

Muchas gracias, Berni.
Tu presencia siempre mejora la autoestima.
Mis mejores deseos veraniegos y otro abrazo también para ti.

Berni dijo...

Mi deseo para ti:
Cierra los ojos, abre tus brazos y permite que te colmen de besos, besos de vida.

"When I was led to you
I knew you were the one for me
I swear the whole world
could feel my heartbeat
When I lay eyes on you
Ay ay ay
You wrapped me up in
The color of love

You gave me the kiss of life
Kiss of Life
You gave me the kiss that's like
The kiss of life..."

http://www.youtube.com/watch?v=Ve6GAYV33j0

Y como diría un amigo mío, sin dobleces por favor :D
Con todo mi cariño.

Berni.

Javier dijo...

Hermoso, oportuno, generoso y tierno.
Totalmente "doblao".

;-D

Gracias de nuevo.

Colorín dijo...

Genial la entrada Javier. Y por supuesto me parece acertadísimo lo que dice Berni. Sólo quiero añadir un pequeño detalle. Creo que el mejor remedio contra las horas bajas es hablar con los amigos y sacarle a la naturaleza todo su jugo. Muy felices vacaciones.

Javier dijo...

Añado tus sabios consejos a mi agenda para momentos vulnerables.
Gracias, Colorín.
Y muy felices vacaciones también para ti.

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