2 de septiembre de 2010

ATASCOS DESHUMANIZADOS


Noticias como la matanza de 72 inmigrantes en Méjico, donde estuve de vacaciones, o la del supuesto fin de la democratización de Irak, o la de las repatriaciones de gitanos desde Francia, me conmueven lo suficiente como para dejar al menos un par de letras en este blog. Nada de particular en el ámbito de lo sorprendente, salvo esta tímida constancia de que la hipocresía no me es indiferente. Sólo cuatro insignificantes obviedades.


Marc Riboud



“Los 600.000 centro y sud-americanos que cada año se atreven a atravesar Méjico hacia EEUU tienen, en mi opinión, cierta semejanza con los 2 millones de jóvenes africanos que se atreven a hacer lo mismo con el Mediterráneo y el Atlántico en busca de Europa. Y lo que me parece más evidente en términos de semejanza es que en ese viaje dejen de ser personas para convertirse en simple mercancía. 

Que sus vidas queden por el camino no creo que sea noticia, es sólo su lógica consecuencia. Lo que es reseñable, como pasara ante los campos de concentración naci en la segunda guerra mundial, es que los ciudadanos asistamos con tal apatía y displicencia a esta representación de la infamia en la que se priva a las personas de su condición de seres humanos. La pérdida de esa cualidad humana es lo que nos permite sentirnos libres de responsabilidad ante ellos y nos exime en conciencia de cualquier tipo de culpa. A fin de cuentas, podemos pensar, ellos parecen asumir libremente el riesgo de esa aventura en la que con tanta frecuencia pagan con sus vidas. 
Ahora se añaden nuevas noticias a ese tipo de movimiento de personas, el mundo civilizado ha encontrado justificaciones sobradas para expulsar a todo aquel que, no ateniéndose a las normas, ponga en peligro la tranquilidad y bienestar de nuestra bien ganada paz social. Sarkozy lo abandera. 
Pero en realidad creo que nos estamos engañando. Ni devolver a los que incomodan a su país, ni imponerles la democracia a golpe de ejército hace más seguro el mundo, ni mejora sus condiciones de vida, ni consigue acabar con la terrible amenaza de los ángeles del mal, ni reduce la tensión nuclear en el mundo, etc. Sino todo lo contrario. 
Ensayamos distintos tipos de muro para mantener alejado al enemigo, desarrollamos leyes para lavarnos las manos, interpretamos la oculta realidad con inverosímiles versiones que justifican nuestros desmanes. Pero lo cierto es que cada vez el mundo está más y más dividido y enfrentado, la avaricia de este desarrollo mal entendido no encuentra límites en la explotación de los recursos de esos países menos favorecidos y cada vez es más difícil mantener alejados a los desesperados que se muestran dispuestos a todo con tal de sobrevivir. O de hacer sobrevivir su dignidad. 
Comentan que en este verano se produjo un atasco en China de 100 kilómetros de longitud y que tardó nueve días en resolverse. En algunas ocasiones, me imagino que hay una autopista invisible en la que millones de seres desposeídos de su condición humana se amontonan y afanan por avanzar inútilmente unos sobre otros a través de kilómetros y kilómetros de miseria y sufrimiento, camino de una ciudad cuyas puertas permanecen cerradas. Y que en esa situación se hace absolutamente intransitable la única vía por donde es posible que la humanidad pueda recuperar la esperanza de reconciliarse con el mundo que habita.”

9 comentarios:

Jezabel dijo...

Las fronteras son los macdonalds del monstruo de las hamburguesas de avaricia, cada día más obeso, cada día con más hambre. Esto no puede tardar en petar. Bienestar sobre una inmensa montaña de cadáveres de seres humanos que buscaban una vida menos mala. El olor a podrido de la carne sin vida lleva a la peña a cerrar las ventanas de la conciencia sin darse cuenta que se asfixian el alma. Me entristece mucho todo este tema.
Besos

capitán garfio dijo...

La verdad es que esto un día debe de cambiar, supongo que ese día no tardará mucho....y estaremos ahí para que todo sea diferente....y que no se nos olvide a lo que hemos llegado...
un saludo

Javier dijo...

Jezabel, gracias por acompañarme en esta indignación. Aunque lamento provocar tu tristeza. Un abrazo.


Capitán, faltaba esta magnífica aportación tuya de imprescindible llamada a la esperanza. Gracias por recordarlo. Un cordial saludo.

Berni dijo...

Había una serie que se titulaba "Autopista hacia el cielo" y que me ha venido a la memoria cuando he leído las últimas frases de tu magnífico post.
Los "desposeídos de la condición humana" de los que hablas parecen ir por una autopista similar, pero en sentido contrario, justo hacia el infierno. O más bien podría decirse que caminan por las sendas de la desesperanza y la podredumbre más absoluta de la vida propia sin precisar el status de difuntos.
Y todo eso con miles de individuos en la cuneta de la autopista dándoles la espalda, desoyendo sus lamentos...

Me acordé de ti en Birmingham. Estuve en una exposición de fotografía estupenda. Decenas de imágenes impactantes y bellas, las captadas por el famoso Steve McCurry y reunidas en su "Retrospective Exhibition" Te hubiera encantado.

Ya estoy de vuelta.
Volverás a tenerme por aquí "dándote la vara"
:)

Un abrazo.

andres rueda dijo...

Esta claro que nos hace falta tomar el rumbo de una vez...la estupided no nos deja ver la realidad

abrazo compañero
Andres

mi nombre es alma dijo...

Y es que el pecado que no nos podemos permitir cometer es el de la indiferencia. Y sin embargo lo hacemos una y otra vez.

Javier dijo...

Steve McCurry hace muchas incursiones fotográficas por esos caminos a los que nos referimos, Berni. Tanto sus imágenes como tu presencia me parecen imprescindibles para comprender mejor el mundo. Gracias y un abrazo también para ti.

Demasiados intereses tras esa estupidez que nos quieren imponer, Andrés. Necesitamos tener siempre a mano el sextante, como este de tus comentarios, para no perdernos en realidades ficticias.

La indiferencia está tan ligada a la naturaleza humana que intentar combatirla, querida Alma, exige de una permanente disciplina. Sin duda, un ejercicio imprescindible.

Neogeminis dijo...

Creo que el miedo al diferente y la indiferencia hacia el semejante son las causas combinadas para que nuestra humanidad sea tan conflictiva.

Muy buen artículo.

saludos.

Javier dijo...

Interesante observación estéticamente atractiva. No te falta razón.

Gracias por tu amabilidad, Neogeminis.

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