18 de noviembre de 2010

DESAYUNO CON VISTAS

Es un placer este primer café de la mañana. Guatemala, Uganda, Kenia y Guinea, una combinación aromática, de intenso sabor y algo amarga. Mi preferida. Saboreo el primer sorbo, muy caliente, al lado de esta ventana que me regala un espléndido sol otoñal pajizo con vocación de efímera presencia. ¡Mm!, placer de dioses.


Es el momento de abrir los ojos al frío mundo. Cojo el periódico con una mano, como lo haría un sacerdote en el altar con su libro sagrado, y lo acerco a mi taza en una liturgia iniciática e intimista. Veamos…




¡Por todos los dioses! ¡No puedo creerlo! 


Una nausea se yergue desde la primera página hasta mis incrédulas pupilas. La imagen de la portada es tan atroz que no puedo resistir esta fuerza de indignada conciencia y corro hasta el ordenador. Necesito escribir esto que siento.




“… lo que trasluce realmente la crisis que estamos viviendo, su más cruda evidencia, es algo más profundo que el simple cuestionamiento de la supervivencia/viabilidad de este sistema económico mundial basado en la voracidad de las rentas del capital –camuflada entre complejas teorías de mercado-, en los grandes desequilibrios hipócritamente disfrazados de solidaridad –orientada a distraer la conciencia y justificar las connivencias-, y en el más salvaje de los posibles escenarios imaginables de la ética sociopolítica de los estados – la actual cartografía de ausencia absoluta de autoridad moral-.
En el mejor de los casos, y a tenor de la deficiente categoría  humana que esta coetánea clase dominante nos ha brindado, la verdadera interpretación del mensaje no será evidente sino para renovadas generaciones venideras. 
Mirad. Mirad, mientras miles de millones de euros fluyen frívolamente para parchear la maltrecha credibilidad de unos intereses económicos enfermos en su voluntarioso origen y claramente desahuciados por la evidencia de la triste realidad, con la descarnada cercanía que permite la revolucionaria comunicación actual, cómo presenciamos, impotentes y pusilánimes, a miles y miles de seres humanos abandonados a la más miserable de las indigentes agonías: la del cólera. La imagen de sus cuerpos caídos, desnudos, abandonados a su muerte, con la blanca mirada reconocible de unos ojos desesperanzados, es el más gráfico testimonio imaginable de esta sociedad y esta época en la que el hombre ya ha sido condenado irremediablemente a ser un mero instrumento prescindible de la más abyecta de las ciegas ambiciones.”




Ya está. Y el café aún sigue caliente. Otro sorbo. ¡Mm!, no hay nada como una buena taza de café en el desayuno. 

Guatemala, Uganda, Kenia y Guinea. Un cierto amargor. Siguiente página…




10 comentarios:

40añera dijo...

A mi el café de la mañana es uno de mis momentos favoritos pero el periódico siempre la amaga bastante
Un beso

Matices dijo...

Es cierto, los cafes se amargan bastante cuando te paras ante las noticias. Nos ha tocado visionar un momento complicado en muchos aspectos y empezamos a convivir con los daños colaterales en las distancias cortas, "la conciencia moral al día"

saludos

Neogeminis dijo...

upsssssssss estaba escribiendo un largo comentario y se borró!...bueno...solo digo entonces que suena bien condolerse de los dramas y las guerras. A la distancia cualquiera puede rasgarse las vestiduras haciendo gala de una muy civilizada y correcta misericordia, sobre todo acompañando el café y el diario de las mañanas! (dicho esto en tono irónico, desde ya!)


Saludos.

Berni dijo...

Tú haces lo que puedes por cambiar este mundo injusto y tremendo que a diario, y con el diario, se nos presenta mediante imágenes lacerantes que inevitablemente nos rascan el corazón y el alma.
Pero insisto: HACES LO QUE PUEDES. Mediante tu sincera expresividad, tu cuenta bancaria, tus manos, tu participación activa en iniciativas "solidarias", mediante el sufragio (esta es, sin duda, la herramienta menos eficaz, pues al final comprobamos que la confianza en aquellos que nos representan siempre resulta frustrante)...

Quizá lo que he marcado en mayúsculas sólo sea un convencimiento erróneo al que he llegado con el tiempo, quizá no se trate más que de un mecanismo defensivo ante tanto dolor, que genera cierto sentimiento de culpabilidad...

Disfruta de tu "momento café" tan efímero, intenso y reconfortante, sin desasosiegos, con individualismo... y sin diario, si es posible... (déjalo para después).
Es sólo un consejo de alguien que te estima.
:)
Un abrazo.

E. C. Pedro dijo...

Javier, una frase que tengo entendida era de Camus señala que los habitantes del siglo XX podrán ser definidos como "personas que leían el periódico". Cuando la escuché por primera vez me pareció más bien divertida y algo delirante (es incluso posible que Camus no la hubiese expresado como un vaticinio, sino para ilustrar un contraargumento, qui sait ?). Pero si pensamos en el periódico como un objeto complejo con definiciones tanto físicas como de contenido, la profecía parece estarse cumpliendo. Hay una gestualidad característica del lector del periódico, quien por el tamaño usualmente mayor que una revista o un libro, lo envuelve cual pantalla de cine. Hermosas pinturas que reflejan el momento de mayor lucidez. Como la luz matutina de varias imágenes. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Aquí,tu blog es una puerta al mundo, tu capacidad de emocionarnos, de trasmitir, de mostrarnos la belleza, el amor, la solidaridad, la esperanza, la risa, el dolor,la barbarie, la mezquindad la realidad de la vida.
Las pinturas son de gran belleza,en ellas vemos las distintas formas de leer un diario.
He tenido el placer de poder oler esa mezcla de café, efectivamente muy agradable, ahora tendre que degustarlo.
Un saludo afectuoso. Nube Azul

Anónimo dijo...

¡Que rico el café! Degustar una taza en el desayuno o después de la comida, con una buena tertulia, es un placer. Casi el único que nos podemos dar los pobres. Preciosas las pinturas y el tema.... notable....!! sobresaliente....!! no, como siempre exquisito, ¡MATRICULA DE HONOR.!!
Un saludo.
María de la Cal.

Jezabel dijo...

Personas muriendo en la calle de cólera como perros. A mí me machaca mucho el cerebro el tema de la malaria. Hace mucho que este sistema desequilibrado y podrido se ha independizado de nuestro control. La humanidad no va a mejorar porque tu dejes de disfrutar de tu café y tu diario, pero sí mejorará con tu actitud de despertar las conciencias de aquellos que se toman su dosis de Soma-bienestar como una anestesia en vez de como un privilegio casual que todo el mundo debería poder disfrutar. Y quizá muchas conciencias despiertas puedan crear un sistema como herramienta en lugar de patrón, que trabaje en manos de todos para todos. Cambiaremos el mundo Javier, ya lo verás. Hay que seguir luchando, hay demasiada gente todavía dormida.
Besazo

BEATRIZ dijo...

Ay sí!!! yo quiero café. El periodico lo leo solamente los domingos y sí, es tomando café. En verdad que lo que se vive a nuestro alrededor no es muy esperanzador, hay tanto que lamentarse y pensar cuando vemos como viven los funcionarios, como van cambiando todos los días las leyes de impuestos y a ellos parece no afectarles en nada, aunque el mundo avanza en pro de la tecnología, la desigualdad social y la tiranía de gobiernos hipócritas se acentúa cada vez más.
Ojalá llegue la ayuda necesaria a las familia de Haiti.
Saludos Javier, grandes saludos y admiración por la valentía de este post.

mi nombre es alma dijo...

Hoy me detengo en lo hermoso y variado de las ilustraciones, en lo hermoso y variado de quien toma café y de quien lee. Hoy me detengo en eso, porque quizás sea lo único hermoso de hoy. Mañana será otro día.

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