28 de diciembre de 2010

2011, POR LA VERDAD

En estas fechas, aunque sea por breves momentos, uno ha de ponerse serio. Ustedes me disculparán.






“Mirar al mundo con limpieza es 
sembrarlo de dignidad.”




Confieso con vergüenza mi propia apatía sobre el tema. Hablar sobre Iraq ahora, de nuevo, es como hablar de una oscura y ajena pesadilla que mantuviera íntegra, a pesar del tiempo, su capacidad para remover la conciencia, como un reproche cómplice de un agravio pendiente. 

Tengo que reconocer, con cierto cinismo, que cuando me veo a mí mismo, en plena era de la comunicación, resistiéndome a reparar en las evidencias de aquella guerra, como de tantas otras, me resulta más fácil justificar a todos aquellos que fueron acusados por su pasividad, en pleno holocausto, negando las atrocidades que conocían.





Ahora, al final de un ciclo, cuando toca mirar hacia atrás y examinar los acontecimientos más recientes que hemos vivido, uno en particular se me revela con una importancia apenas evidente: la aburrida filtración de miles de documentos confidenciales, Wikileaks. Aunque este acontecimiento -entre pintoresco y extravagante- ha puesto sobre la mesa muchas cuestiones, a las que en un futuro inmediato tendremos que dar oportuna respuesta, hay una entre ellas que me llama la atención especialmente por su insospechada trascendencia, la que implica a la verdad.





Vuelvo a Iraq. Vuelvo a rescatar algunos sentimientos que me provocó aquella guerra en su origen y, entre ellos, recuerdo que el que más destacó fue precisamente el de la indignación por haber sido engañado. Cuando por fin se hizo evidente la inexistencia de armas nucleares, cuando se hizo evidente la mentira respecto a la supuesta amenaza que representaba para el equilibrio de la zona, para el mundo, el dolor por haber sido engañado prevaleció incluso sobre el que provocaban los terribles crímenes que se iban conociendo. 

Este hecho me sugiere la posibilidad de que sea en la propia naturaleza humana donde se encuentre la razón por la que tendamos a justificar, en mayor o menor medida, el más terrible de los horrores mientras sea fruto de la equivocación o de la ignorancia, no si lo es del engaño deliberado. Si esto fuera así, la esperanza del cambio podría encontrarse, más que en la indignación ante la naturaleza misma del crimen, en esa capacidad que aún mantenemos los seres humanos para movilizarnos frente a la mentira.


“Natura inest in mentibus nostris insatiabilis, quaedam cupiditas veri videndi” 
(Cicerón)
(“La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad”)



Es la razón por la que creo oportuno reparar ahora en este acontecimiento reciente y mostraros un vídeo que aporta información útil para poder posicionarnos con cierta perspectiva ante este asunto. Posiblemente llegue a ser necesario también para quien quiera interpretar adecuadamente cuanto se avecina y para poder cuestionarnos de nuevo muchas de nuestras certezas. Porque la verdad también exige ese empeño y porque lo que no puede ser dicho quizá tenga de ser mostrado. 


Personalmente, y al margen del escepticismo que me provocan las revelaciones universales y de la posible reprobación que corresponda a los medios utilizados para su obtención, priorizo de Wikileaks tanto la importancia y trascendencia que pueda encerrar la verdad misma de sus documentos como la que se evidencia tras el oscuro e intrincado laberinto oficial donde se oculta.






Estamos hartos de lamentamos impotentes porque el mundo se encuentre tan plagado de mentiras, de ocultos y vergonzantes intereses, con las que se justifican las atrocidades más espantosas con absoluta impunidad. Ahora, por primera vez, algunos hombres deciden desmontar esas mentiras mostrando documentos que lo atestiguan, revelándose contra la falsedad de todos los estamentos del sistema, arriesgando sus propias vidas en un enfrentamiento absolutamente desproporcionado.



“La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas.” 
(Antonio Porchia)


Pues bien, aunque aún no sepamos el posible alcance de estas revelaciones, yo quiero manifestarme a favor de la necesidad de tales verdades, exigir que sean descubiertos intereses y coartadas, los que se ocultan en las mentiras más cotidianas y cercanas o en las estructuras sociales o económicas más complejas y distantes, verdades que sirvan para dinamitar lo que esta arquitectura mundial tiene de intolerable, de éticamente reprobable.

Sin importarme pecar de ingenuo.

Sólo por esta razón, elijo este acontecimiento como el más destacable de este año que acaba y manifiesto mi total aprobación y apoyo a los responsables de Wikileaks y a su iniciativa, y me permito dudar de la veracidad de cuantas acusaciones contra ellos se están urdiendo…

… y porque no creo que exista otra manera mejor de regenerar el mundo.





¡Que la verdad nos haga libres!
¡Que la verdad detenga esta pandemia de mentiras en la que estamos atrapados!

Este es mi deseo para todos vosotros en el nuevo año que comienza.








Por mucho que busquemos la verdad, el conocimiento de ella en uno mismo suele ser desagradable. Y no sentimos simpatía alguna hacia el que nos la dice. "
 (Frank Herbert)


15 comentarios:

Berni dijo...

En la frase de Frank Herbert puede encontrarse la clave para comprender por qué nos gusta tanto mentir u ocultar la verdad.
Y eso es extrapolable a todo lo que hacemos, decimos o sentimos.

Brindo por ese nuevo año de desenredo y verdad que propones, y porque los que lo deseen, que se quiten la venda del engaño manipulador.

Un abrazo sincero
:)

César dijo...

Amigo Javier, quisiera equivocarme en este asunto como en tantas otras cosas, pero me temo que los informes de WikiLeaks proceden de un juego sucio inimaginable hasta la fecha de hoy. Me consta que muchos ven en ellos el reflejo de la verdad o el icono de la libertad en unos tiempos plagados de prohibiciones y mentiras. Es loable y da gusto que haya gente así. Pero creo que, lamentablemente, la cosa va por otro lado.

Julian Assange es honesto, seguro. Y quienes le siguen, también. Pero me da en la nariz que tanto el uno como los otros son juguetes en manos de alguien sin escrúpulos, simples peones de un tablero con trampa. Creo que quien inició todo esto, o, hablando claro, quien permitió las filtraciones, ya contaba con ese apoyo al responsable del supuesto delito desde el principio. Todo forma parte de una jugada sucia para… ¿qué? Eso es lo que aún no sabemos.

En mi opinión, al hablar de los papeles de WikiLeaks, deberíamos olvidar los altos conceptos como la verdad, la justicia y la libertad, para referirnos a lo de siempre: el poder y los mil y un mecanismos para conservarlo.

Cesar dijo...

Amigo Javier: veo con sorpresa que un tocayo se me ha adelantado, adentrándose de tal manera en mi pensar que pareciera que fuese el mismo Cesar-nótese la diferencia-quien escribiera. Creo saber de quien se trata, aunque intenta disimularlo; un ingenioso juego, me parece, para sorprendernos a ambos. A fe que lo ha conseguido.
Tiempo habrá de pedir disculpas si me he equivocado.

De todos modos y aún coincidiendo con el hilo argumental del amigo César, quería desviarme para acompañarte en la idea de la búsqueda de la verdad; aunque esta sea teledirigida.
Es cierto que al leerte, uno de mis pensamientos, libre de todo raciocionio fue:" Este hombre se ha vuelto loco o tiene mucho tiempo libre....querer buscar la verdad, con la cantidad de verdades que pueden existir...una tarea de Hércules". ¿Cómo se puede buscar la verdad, si la verdad no fabrica conductos para el petróleo?
¿Para qué la verdad, si con ella tendríamos que prescindir de tantas comodidades occidentales como bombas se han derramado en Iral?

En fin, noto que me estoy calentando y eso no es bueno para mis huesos. Si deseas una centésima parte de la verdad, no dejes de ver la película " Persecución a la espía", en donde se descubre-salvo que el director nos mienta, cosa que no descarto- que todo fue un montaje-la guerra de Irak, digo- decidido mucho antes de que se encontrase nada. La orden era: Haced que esos tubos sean necesarios para contener-transportar-arrojar armas químicas.
Y eso fue lo que se trasmitió con el informe en contra de varias agencias de investigación.
Todo ello no me hace sino mantenerme en la creencia de que arrojamos sobre las espaldas de los gobiernos las cosas que pasan
cuando son otros poderes los que se encargan de que pasen.

Creo que me he explayado, valga como despedida.

Saludos.

César dijo...

Hola, Cesar. Qué cosas. Te aseguro que lo de la coincidencia en el nombre es pura casualidad. Supongo que, como a ti, me llaman César desde que nací (si bien con acento en la E). Creo que no nos conocemos de nada... hasta hoy, claro. En cualquier caso, un saludo.

Cesar dijo...

Vaya, César, hasta ahora mismo tenía la seguridad de que se trataba de devolverme una broma de 28 de dicciembre. Pero veo que no. Por tanto utilizo la prerrogativa que ya anticipaba ayer y pido disculpas.
Sé bienvenido.

40añera dijo...

Me quedo sin palabras ante tu locuaz y acertada entrada, siempre me he sentido que ante estos temas somos marionetas manejadas por hilos poderosos que tejen el futuro a su antojo y me invade la impotencia dejando un sabor a mentira y juego sucio. Malos tiempos para la lírica se avecinan y no soy una pesimista futuróloga.
Te dejo muchos besos amigo y mis mejores deseos para el futuro

Jezabel dijo...

Yo estoy absolutamente fascinada con el tándem Assange + internet pero no creo que cambie la forma oscura de gobernar el mundo, encontrarán nuevas fórmulas de trapear, se blindarán... Lo que sí creo que va a cambiar muchísimo es el mundo del periodismo, afortunadamente.
Feliz año Javier, uno más o uno menos, ambas opciones son ciertas,
besazo

García Francés dijo...

Efectivamente, D. FJavier, hacía falta tener perspectiva y alejarse un poco de nuestra agobiante realidad para dirigir una mirada hacia otra aún más angustiosa. La de Irak. Usted la ha tenido. Enhorabuena.

Respecto a WikiLeaks y Assange, acercarme a ellos me produce el mismo vértigo que preguntarme porqué todavía no sabemos nada del cerebro del Gal, qué ocurrió en el Faisán o el 11-M... Y, si estas lagunas logran que me estremezca de pánico, todo lo que ocurre fuera de nuestras fronteras nacionales me aterroriza.

Porque lamentablemente no hay verdades, sólo objetivos. Ideológicos y de cuenta de resultados. Por eso los grandes temas me abruman. Desconozco todo, No puedo captar matices.

En nuestros conflictos locales de baja intensidad, todavía me defiendo porque, en España, nuestro pueblo grande, nos conocemos todos y sabemos por dónde mea cada uno.

Un abrazo, amigo mío.

BEATRIZ dijo...

Me sumo a la probabilidad de un año por la verdad Javier...

Y TE DEJO BUENOS DESEOS PARA EL AÑO QUE YA ESTAMOS CASI VIENDO.

ABRAZO FRATERNO.

Anónimo dijo...

Los logros positivos que los hay y de enorme valoración, empalidecen cuando se pasa revista a los enfrentamientos de los seres humanos, desde los tiempos de la vida del hombre en las cavernas. ¿Qué es lo que impide que ese mismo hombre, galante promotor de la convivencia y de los sistemas que regulan la misma, no pueda todavía lograr su integración mediante la solidaridad verdadera? Es extraño, sobre todo cuando se observa la forma cómo las hormigas, por citar un caso, entre otros animales irracionales, si tienen su propio mundo y sobreviven ayudándose unos a otros.
Un abrazo.
María de la Cal.

Raúl dijo...

A felicitarte el nuevo año vengo, Javier. Sólo a eso.

Javier Tellagorri dijo...

Este caso me recuerda mucho al de la trama de una novela que acaba de publicar UMBERTO ECO.

En ese libro viene a describir cómo un hábil falsificador de todo tipo de documentos es contratado, sucesivamente, para inventarse historia que parezcan reales, en el siglo XIX, sobre la maldad de los judios y su secreto complot para dominar al Mundo.

Lo hace tan bien que le compran sus manuscritos, en primer lugar los jesuítas, y después los servicios secretos del Zar y del gobierno francés.

Es tan perfecto en las maquinaciones que urde el falsificador que luego se escriben y editan cientos de libros basados en sus falsos documentos.

La consecuencia es la persecución de numerosos países a las comunidades judias.

mi nombre es alma dijo...

Además, es un fenómeno difícil de parar, el de wilileaks digo porque está extendido o puede extenderse por todo el mundo. Paradojas de la globalización.

Matices dijo...

Sigo pensando que la verdad, esa que se cuece en los despachos políticos, siempre estará en ellos...

Apostemos por la verdad en el 2011, pero el problema ¿confiaremos en la mentira?, no lo sabremos, ¿a que no?.
"Las cosas del poder", la manipulación.

!!Feliz 2011¡¡
Te deseo lo mejor y que todos tus deseos perdidos, se encuentren en ti.
Besos

Nazaríes dijo...

Paso a visitarte.Magnífico blog.

Te deseo Feliz año y muchas gracias por tu visita.

Un abrazo.

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