31 de octubre de 2012

METÁFORA OTOÑAL



Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna... 

Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna 
como a la casa de la infancia, a algunos 
días, rostros, sucesos que supieron 
recorrer el camino de nuestro corazón. 
Vuelven de nuevo los cansados pasos 
cada vez más sencillos y más lentos, 
al mismo día, el mismo amigo, el mismo 
viejo sol. Y queremos contar la maravilla 
ciega para los otros, a nuestros ojos clara, 
en donde la memoria ha detenido 
como un pintor, un gesto de la mano, 
una sonrisa, un modo breve de saludar. 
Pues poco a poco el mundo se vuelve impenetrable, 
los ojos no comprenden, la mano ya no toca 
el alimento innombrable, lo real. 

Fina García Marruz




7 comentarios:

Colorin dijo...

Hola Javier, te veo muy melancólico. ¿No será que con el paso del tiempo se aprende a valorar las cosas en su justa mediada?
Pobre corazoncito. Se ve que es un bien muy escaso...

Anónimo dijo...

"Hojas del árbol caídas juguetes del viento son:
las ilusiones perdidas ¡ay! son hojas desprendidas
del árbol del corazón".

¡Corazón! ¡Corazón! ¿Por qué suspiras?
¿Por qué los muros de tu cárcel bates?
Es imposible, corazón.... ¡Deliras!
Infeliz corazón, en vano lates!
Siempre contuve tu ímpetu violento
desde que pude conocer el mundo;
siempre fui sordo a tu amoroso acento,
sin tener compasión de tu ¡ay! profundo.
¿Sabes por qué? Tras vanas ilusiones
(ilusiones no más, bien lo sabía)
quisiste ir como otros corazones
a buscar, necio... ¿qué?, lo que no había.
A buscar el amor... amor no se halla;
a buscar la virtud... la virtud, menos;
por eso yo te opuse firme valla,
y no tuviste días de horror llenos.
Conozco el mundo y sé la red que tiende:
su mano oculta enherbolada vira
a cuya punta el corazón aprende
lo que va del amor a la mentira...
Y tú querías con ardor vehemente
lanzarte al mundo, ciego en el engaño;
ibas a perecer, pobre inocente,
al filo de su arma, el desengaño...
¡No, jamás corazón! Cese tu acento;
calma tu afán, desecha la esperanza;
ese bien que demanda tu lamento
es un bien que en el mundo no se alcanza.
¡La virtud! ¡La virtud!... es vano nombre;
sonar la oirás en nuestra impura boca,
pero en verdad no la conoce el hombre
ni responde a su voz cuando la invoca.
¡El amor! ¡El amor! Dulce consuelo,
supremo goce de la humana vida,
única flor que aromatiza el suelo,
felicidad del cielo descendida...
Mas, otra vez, oh corazón, suspiras
y el fuerte muro de tu cárcel bates.
¡Es imposible, corazón!... ¡Deliras!
¡Infeliz corazón, en vano lates!

No se sabe...? hoy, mañana,
dentro de un rato, nos volverá de nuevo a latir el corazón
lleno de primaveras.
Un abrazo.
María de la Cal

bixen dijo...

Real copa
le mima
clama sano.

No es de Nostradamus ni 100% mío.

Cesar dijo...

Me han robado el corazón esos monigotes negros que se empecinan en perseguirlo. Y el corazón se entrega, no se roba.
Va a ser que te estás enamorando.

jordim dijo...

buen poema señor.

José Alfonso Romero P.Seguín dijo...

En el derrumbe emocional a que nos arrastra la memoria las imágenes se conforman sin un orden preciso, es como si fluyeran de una masa liquida para flotar durante ese breve lapso de tiempo que nos acompañan. El mismo que tarda la realidad en romperlas también sin orden, al emerger e irrumpir ella a su vez como si flotara en un medio acuoso y ardiente el de la persistencia.
La belleza te distingue en la elección y a su vez en tu sensibilidad.
Recibe un fraternal saludo.

Berni dijo...

Caen las hojas en esta época como quizá lo hagan algunos corazones...tan rutilantes y llenos de vida, tan buscados y tan maltratados, a la vez...
"Cualquier tiempo pasado fue mejor",puede que se haya convertido en la reflexión más recurrida por aquellos corazones "insuficientes", carentes de llenado de pasiones presentes... que siempre están ahí, aunque no todos las vean...

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