![]() |
| Chema Madoz |
![]() |
| Béla Kádár |
![]() |
| Egon Schiele |
![]() |
| Maurice de Vlaminck |
![]() |
| Pierre Bonnard |
![]() |
| Chema Madoz |
![]() |
| Béla Kádár |
![]() |
| Egon Schiele |
![]() |
| Maurice de Vlaminck |
![]() |
| Pierre Bonnard |

"La revolución de la Web 2.0 está llegando también al campo de la sanidad. Las nuevas tecnologías hacen posible un nuevo paradigma en el que, al fin, la salud puede estar realmente centrada en los ciudadanos, y no tanto en los procesos técnicos y asistenciales. No se trata de tecnología, sino de personas, porque al fin y al cabo son las personas las que tienen que cambiar para adaptarse a los nuevos retos; pero está claro que hoy la tecnología nos proporciona una excelente oportunidad para actualizar y hacer más eficiente nuestro estado de bienestar, y para mejorar la atención en un escenario de crisis y presupuestos restrictivos. Dicho en otras palabras, la Era de la Colaboración hace posible un nuevo concepto de salud integral, ágil, ubicua y más sencilla, centrada en los ciudadanos e impulsada por la participación y el trabajo compartido de pacientes, profesionales y gestores." (Leer todo el artículo)
Podría parecer que los grandes cambios que exigen los grandes problemas están reservados para las iniciativas de los que ostentan el poder. Sin embargo, es en el poder de las pequeñas iniciativas interconectadas donde reside la capacidad para dar una solución innovadora a los problemas y a los grandes retos que se plantean en las organizaciones. En la sociedad, por supuesto, también. Este surgimiento repentino de este tipo de soluciones es lo que se conoce como “emergencia”.
Podríamos encontrar cierto paralelismo, a mí me lo parece, con el dicho “un grano no hace granero pero ayuda al compañero” y evidenciar la capacidad generadora de soluciones innovadoras de los pequeños granos de arroz interconectados (Internet). Este es sin duda un motivo para la esperanza de todos los que nos consideramos insignificantes frente a los enormes problemas que nos acosan. Y un estímulo para recuperar la confianza en la posibilidad de encontrar soluciones interconectando nuestras pequeñas iniciativas personales.
Pero quien lo explica la mar de bien es José Cabrera en su blog:
“En las organizaciones, como en los sistemas vivos, el cambio siempre ocurre a través de un proceso de emergencia. Es algo que no todo el mundo sabe, y que conviene resaltar. Los cambios a gran escala, aquellos que realmente generan un impacto significativo, no proceden de las grandes visiones, ni de los planes y estrategias diseñados en la cúspide de las organizaciones. La mayor parte de las veces, los cambios comienzan como pequeñas iniciativas personales localizadas en la periferia de las organizaciones.
Estas iniciativas suelen permanecen aisladas, y en la mayor parte de las ocasiones no tienen influencia en el resto de la organización. Sin embargo, cuando estas pequeñas iniciativas locales conectan entre sí, el intercambio de información y aprendizaje que tiene lugar produce un efecto multiplicador; un efecto que desencadena la emergencia: partiendo de esfuerzos separados, aparentemente irrelevantes, surgen de repente cambios significativos, cambios capaces de alterar el curso y el funcionamiento de toda la organización.
Este surgimiento repentino de soluciones innovadoras -fruto de las pequeñas iniciativas interconectadas- nos permiten hacer frente a los retos complejos de las organizaciones, y es lo que conocemos como emergencia. La clave está en que el proceso emergente siempre aporta nuevos niveles de capacidad a las organizaciones, muy superiores a la suma de los esfuerzos locales por separado. Es lo que ocurrió, en su momento, con desafíos excepcionalmente complejos tanto a nivel político como social. Tal es el caso de la caída del muro de Berlín, el fin de la Unión Soviética o, más recientemente, la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos.”
VISTO EN USA TODAYTe propongo tres vías de exploración:
1. Abandona tu zona de confort
Si siempre haces lo que siempre has hecho, siempre conseguirás lo que siempre has conseguido. Para adoptar una nueva visión debes ser capaz de modificar tus esquemas mentales. Y eso solo se consigue cuando abandonas tu zona de confort, ese espacio resguardado en el que llevas a cabo tu gestión diaria sin cambiar absolutamente nada, como siempre lo has hecho, de forma cómoda y rutinaria. Si quieres obtener unos resultados diferentes, debes introducir cambios en tu vida, en tus modelos mentales, en tu forma de gestionar las situaciones.
Puedes empezar diseñando tu propia agenda personal. Reflexiona sobre lo que está pasando a tu alrededor, cuestiona las viejas formas de trabajar, introduce nuevas actividades en tu rutina diaria, escucha y aprende el nuevo lenguaje de la colaboración. Ese es el camino para desarrollar un liderazgo transformador.
2. Interactúa con la nueva realidad
La mayor parte de los gestores y directivos hemos recibido una educación muy restrictiva respecto a la tecnología. Por otra parte, hace unos pocos años la tecnología tenía poco que ver con la actual, y su presencia en nuestras vidas y en nuestro trabajo no era tan acusada. Todos hemos escuchado muchas veces el famoso “No se toca”. Ese miedo a “romper los aparatos con solo tocarlos” es una de las razones por las que todavía nos cuesta tanto relacionarnos con las nuevas tecnologías. Existe todavía un especie de miedo escénico que nos impide lanzarnos a probar y a aprender cosas nuevas.
La realidad es muy diferente. La tecnología no muerde. Cada vez es más sencilla. La web 2.0 está pensada para el usuario final, y no para un informático superdotado. Ese es, precisamente, uno de los secretos de su fuerte impacto en la productividad de las empresas.
La clave está en lanzarse a practicar sin miedo. Puedes empezar participando en un blog, enviando tus primeros mensajes en Twitter, buscando en la red los contenidos que necesitas. Conforme vayas ganando confianza podrás dar nuevos pasos.
Nuestros hijos son el mejor ejemplo de que la tecnología no solo no muerde sino que, además, puede resultar muy divertida. A ellos no les cuesta aprender los nuevos programas porque disfrutan con ello. En este sentido lúdico reside el éxito de su aprendizaje. Nosotros también debemos intentar entender que la tecnología no es una tortura, sino un medio para acceder a un nuevo mundo lleno de posibilidades.
3. Desarrolla las nuevas habilidades 2.0
Los valores principales de la Era Industrial eran la eficiencia y la escalabilidad. En la Era de la Colaboración, estos valores siguen siendo importantes, pero ya no son centrales a la hora de crear valor. La nueva era se caracteriza por los valores típicos de las organizaciones en red, como son la colaboración, la transparencia, la creatividad, la participación, la autenticidad, el talento y el compromiso.
Estos nuevos valores se corresponden con nuevas habilidades que muchos managers todavía no tienen interiorizadas. Estamos acostumbrados a funcionar en estructuras jerárquicas, lentas y burocratizadas, pero lo que ahora necesitamos son nuevas organizaciones ágiles, capaces de adaptarse y de reaccionar con celeridad frente a los cambios.
Necesitamos desarrollar esas nuevas habilidades que nos permitirán generar valor colaborando en redes abiertas y globales. Y una de las más importantes consiste en interpretar la realidad también desde una perspectiva emocional, porque solo de esta forma seremos capaces de atraer y retener el nuevo talento digital que las pymes necesitan para competir."