"Baja la cabeza dentro del brillo del mar, y retira una cabellera que sale toda goteando sobre los ojos salados que arden, juega con la mano en el agua, pausada, los cabellos al sol se están casi inmediatamente endureciendo con la sal. Se zambulle nuevamente, nuevamente bebe más agua, ahora sin avidez pues ya conoce y ya tiene un ritmo de vida en el mar. Es la amante que no teme pues sabe que lo tendrá todo nuevamente. "
Clarice Lispector
de "Aprendizaje o El libro de los placeres"
Hasta ayer mismo uno podía visitar en el MoMA en NY la “Sala de Lluvia”, una instalación interactiva que debemos a rAndom. Se trata de una habitación de 100 metros cuadrados donde llueve y en la que gracias a unos sensores uno puede caminar por ella sin mojarse. Al leer la noticia me he acordado inevitablemente de Simón Van Booy: "Para la gente solitaria, la lluvia es una oportunidad para ser tocado."
El centro emocional del universo interior conforma órbitas con significados propios. Una de ellas bien podría ser aquella en la que la soledad abstinente de caricias que hace sufrir a Simón transforma el agua que cae y resbala por su piel en manos de esperanzadora calidez. Quiero suponer que para él no surge tal apreciación de una experiencia intelectual, de una sublimación poética, sino de una de esas percepciones placenteras del subconsciente que tanto tienen que ver con la conciencia esencial del placer de vivir. Así, aunque aparentemente increíble, la lluvia que no moja a Simón Van Booy, sin embargo, le toca. Así, como caricia de amor.
De alguna manera, me digo, el cerebro siente un especial placer cuando es sometido a nuevas experiencias, bien sea mediante el descubrimiento de nuevos significados o bien cuestionando certezas implícitas en los ya conocidos. Me pregunto si en él existirán de antemano todas las experiencias susceptibles de ser definidas, esperando tan solo un momento oportuno para incorporarlas, o es la definición misma de la experiencia emocional la que genera nuevos sustratos cerebrales donde poder ubicarla.
Otro ejemplo bien podría ser esta instalación de escombros flotantes que bajo el título de “Calma” recrea el colectivo chino Company MADEIN, instalada en el centro de Vancouver y perteneciente a su Galería de Arte. Escombros procedentes de una sinagoga que flotan bajo nuestros pies cuestionando la apariencia de la verdad y la comprensión que obtenemos de la observación de los hechos. Podemos disfrutarla hasta el 29 de septiembre.
Lluvia que no moja. Calma de escombros... Como un útero gestante… Seductoras contradicciones a punto de alumbrar un inquietante placer.
Artista Emergente es otra obra perteneciente a la exposición del MoMA
Hay otras palabras cuyo significado se vuelve aparentemente contradictorio porque no pueden soportar someterse al reflejo de la realidad que muestra su imagen en el espejo. No se trata propiamente de un oxímoron, se trata más bien de contradicciones infames: justicia, democracia, derecho, igualdad, respeto,… pero esta es otra historia.
Feliz verano a tod@s





