Un poeta escribe un poema y alguien, levantando el canto del papel, es capaz de establecer el equilibrio de la belleza desde la simetría perfecta del perímetro de las rimas.
Un músico compone una melodía y alguien, conectando el pálpito de sus músculos al pentagrama, es capaz de diseñar en el volumen de un espacio la magia de una danza.
También funciona a la inversa, circuitos que se alimentan desde la reciprocidad de la sensibilidad creativa, que se contagian y potencian en un universo donde, a veces, sólo se puede alcanzar a mirar utilizando los grandes microscopios de alguna ciencia.
Un arquitecto transforma su frágil sueño en un gigante de volúmenes y equilibrios imposibles y alguien, acechando tras unos ángulos de sombras indiferentes, es capaz de descubrir las otras dimensiones, los otros mundos insospechados y ocultos.
Esto es precisamente lo que hace Sarmax ¿Queréis ver un ejemplo?